Cultivo

El castaño requiere un clima
relativamente cálido, con una temperatura media anual de unos
catorce grados y heladas que no se extiendan normalmente fuera del
periodo de noviembre a marzo. Soporta mal los fríos intensos y le
perjudican mucho las fuertes heladas, tanto más cuanto más viejo es.
Requiere una humedad relativa del
60-70% entre los meses de mayo a agosto, siendo el matorral propio
de su área de distribución el mesófito y el xerófito.
Vegeta perfectamente en montañas
poco elevadas de preferencia con exposición Este o Noroeste. En las
vertientes meridionales crece muy rápidamente pero está más expuesto
a los efectos de las heladas tardías. En cuanto a la altura se
encuentra en los Pirineos a 900 y a 1.100 metros, y en Sierra Nevada
llega hasta los 1.500 metros.
Prefiere el terreno suelto,
ligero, profundo, fresco, sustancioso y rico en sílice,
desarrollándose muy vigorosamente en los terrenos graníticos,
esquistosos y volcánicos, por contra, no le son convenientes los
suelos silíceo-arcillosos, arcilloso-compactos y calcáreos. No
obstante en éstos últimos puede también crecer cuando el clima da
lugar a un lavado intenso de las bases calizas, como ocurre en
Aracena (Huelva) y País vasco.
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